Rehabitiacion
Los comienzos son tan difíciles como los finales. En los finales debes de dejar ir, abandonar, dejar a atrás lo que eras, lo que amabas, tu tranquilidad y estabilidad para después iniciar de cero como si nada hubiera pasado pero siendo otra persona, con heridas, moretones y uno que otro rasguño.
Al final, en contra de todo pronóstico y cálculo, todo es cuestión de tiempo, sanar, reconstruir y de una rehabilitación profunda sin doctores ni enfermeras, sino de un trabajo individual y de fuerza de voluntad.
¿Cuánto tiempo? Eso nunca se sabe, depende de la cabeza y no tanto del corazón, de un equilibrio y de constancia.
Un trabajo difícil pero no imposible, porque al final entiendes que de esa enfermedad llamada amor, nadie se muere.

0 comentarios